¿Es obligatorio hacer un curso de Inteligencia Artificial en tu empresa? Lo que realmente dice la normativa
La llegada de la inteligencia artificial a las empresas está generando nuevas oportunidades, pero también muchas dudas. Chat GPT, asistentes de IA, herramientas de generación de imágenes, automatización de tareas o sistemas de análisis de datos empiezan a formar parte del día a día de numerosas pymes.
Al mismo tiempo, la entrada en aplicación progresiva del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) ha provocado que muchas empresas se pregunten qué nuevas obligaciones deben cumplir.
Y la formación de los trabajadores, es uno de los puntos importantes que mantiene en vilo a las empresas.
En los últimos meses han aparecido ofertas comerciales que presentan determinados cursos «obligatorios» sobre inteligencia artificial para las empresas, en ocasiones vinculándolos directamente al cumplimiento del Reglamento Europeo de IA.
Pero ¿es realmente obligatorio contratar un curso de inteligencia artificial? ¿Existe un número mínimo de horas? ¿Tiene que formarse toda la plantilla?
Conviene conocer qué establece realmente la normativa antes de tomar una decisión.
¿Qué dice el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial?
El punto de partida está en el artículo 4 del Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como Reglamento de Inteligencia Artificial o AI Act.
Actualmente, este artículo establece que los proveedores y responsables de sistemas de Inteligencia Artificial deben adoptar medidas para apoyar la formación en materia de inteligencia artificial de su personal y de otras personas que se encarguen, en su nombre, del funcionamiento y utilización de estos sistemas.
Esto afecta, por tanto, a empresas que utilizan sistemas de inteligencia artificial en su actividad, no únicamente a compañías tecnológicas que desarrollan sus propias soluciones.
Pero existe un matiz muy importante: la normativa no establece una formación idéntica para todas las empresas.
Las medidas deben plantearse teniendo en cuenta factores como los conocimientos técnicos, la experiencia, la educación y formación de las personas implicadas, así como el contexto en el que se utiliza la IA. Tras la modificación introducida en 2026, el propio artículo aclara además que esta obligación no exige garantizar un nivel específico de alfabetización en IA de cada persona.
Entonces, ¿es obligatorio hacer un curso de Inteligencia Artificial?
El Reglamento no establece que las empresas tengan que contratar obligatoriamente un determinado curso de inteligencia artificial.
La Comisión Europea explica que las medidas de formación deben adaptarse a las características de cada organización, a las personas que utilizan la IA y a los sistemas empleados. La formación puede ser una de las vías utilizadas, pero las iniciativas de alfabetización pueden adoptar diferentes formas dependiendo de las circunstancias.
Por tanto, recibir una llamada comercial indicando simplemente que “todas las empresas están obligadas a realizar un curso de IA” debería llevarnos, como mínimo, a comprobar con lupa qué se está ofreciendo y sobre qué disposición legal se sustenta esa afirmación.
La obligación está relacionada con adoptar medidas adecuadas de formación en IA, no con comprar un producto formativo determinado.
¿Qué debería hacer entonces una pyme que utiliza IA?
Más que empezar buscando un curso, puede resultar mucho más útil empezar haciendo un pequeño diagnóstico interno.
La empresa debería identificar qué herramientas de IA está utilizando actualmente. Puede que la respuesta sea más amplia de lo esperado: ChatGPT, Microsoft Copilot, Gemini, funciones inteligentes integradas en programas de gestión, herramientas de marketing o aplicaciones de generación de contenido son algunos ejemplos.
Después conviene determinar quién utiliza esas herramientas y con qué finalidad.
A partir de ahí será mucho más sencillo establecer qué conocimientos necesitan esas personas. No tendrá las mismas necesidades un gestor de redes sociales que utiliza la inteligencia artificial para generar ideas, que un trabajador que maneja información de clientes o utiliza un sistema automatizado para apoyar decisiones empresariales.
La Comisión Europea señala precisamente que las organizaciones deberían considerar, entre otras cuestiones, qué sistemas utilizan, cuáles son sus riesgos y qué necesitan conocer los trabajadores que interactúan con ellos.
